lunes, 12 de noviembre de 2012

ARREGLANDO EL MUNDO

“Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo” Sócrates 


Cuenta un conocido relato que un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para disminuirlos y pasaba días y días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas. 

Cierto día, su hijo pequeño invadió su lugar de trabajo decidido a ayudarlo a trabajar y el científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar, pero viendo que era imposible quitarlo de allí, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención por un largo rato. 

Se encontró entonces con una revista en donde venía el mapa del mundo, ¡justo lo que necesitaba! Con unas tijeras recortó el mapa en varios trozos y junto con un rollo de cinta autoadhesiva transparente se lo entregó a su hijo diciendo: "Como sé que te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo en pedazos para que tú lo repares sin ayuda de nadie". 

El científico calculó que al niño le llevaría mucho tiempo componer el mapa -que no conocía de nada-, por lo que se dispuso a volver a su tarea… 

Mas no fue así. Pasado un breve tiempo, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente: "Papá, papá, ya hice todo, he conseguido terminarlo". 

El padre no dio crédito a las palabras del niño. Pensó que se habría aburrido y que querría entrar a jugar. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño, pero para su sorpresa, el mapa estaba completo y perfectamente ensamblado.  

"¿Cómo había sido capaz si no conocía nada del mundo?", se preguntó el padre. El niño, respondió feliz: "Papá, yo no sé cómo es el mundo, pero al otro lado del mapa del mundo estaba la figura de un hombre. Así que di la vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí conozco bien. Y entonces, cuando conseguí arreglar al hombre, también había logrado 'arreglar' el mundo."

domingo, 14 de octubre de 2012

ATAYA

Se bebe té para olvidar el ruido del mundo. T’ien Yiheng

 
En el norte de Senegal, la hora del té tiene un enorme valor. Siempre hay tiempo para hacer té y beberlo junto a la familia o los amigos. Es más que un ritual, es un momento sagrado. Con la vuelta al estrés europeo, al ruido propio de las grandes ciudades y la rutina del trabajo, echo de menos aquellos largos momentos de calma en los que el agua hierve y en el que a fuego lento el té se va convirtiendo poco a poco en infusión. Prepararlo y servirlo puede llevar horas. Es habitual que haya una persona en la familia encargada de la ceremonia del té. Resulta hipnotizante observar los diferentes y sutiles movimientos que intervienen en su preparación, en el que de forma elegante y relajada se van realizando múltiples transvases de la tetera a los vasos y de los vasos a la tetera antes de servir el té. No hay casa en la que después de cada comida no se sirva un té. 

Sin ninguna duda, mi hora preferida, es justo a la caída de la noche. Esas largas conversaciones en el que se cuenta que tal ha ido el día y en el que las gaviotas van buscando el resguardo, ya que el calor del día va dando paso al fresco de la noche. Se trata de un momento vació de preocupaciones pero a la vez, lleno de paz. El ruido del fuego y el sonido del té de fondo. Hay cuanto echo de menos esos momentos. Que buenos sentimientos hay encerrados dentro de esas cajitas de té…

miércoles, 12 de septiembre de 2012

VUELTA AL COLE

La educación es un arma de construcción masiva. Marjane Satrapi


En Gandiol, basta con salir a la calle y prestar un poco de atención a un niño para que en apenas unos segundos te veas rodeado de un nutrido grupo de niños. La mayoría de ellos suelen ir descalzos y vestidos con ropa desgastada y estropeada. Sorprende observar que a pesar de tener lo justo para comer, lo que piden no es ni comida, ni dinero, ni ropa, ni juguetes… Piden un lápiz, un bolígrafo o un cuaderno. A todos les gusta ir a la escuela, les gusta estudiar pero en ocasiones no pueden aprender a escribir porque no tienen con qué hacerlo. No tienen un simple lápiz.


Hay casos como el del inagotable Ablaye, que hace unos años perdió a su padre, y su familia no se podía permitir cargar con los gastos del cole. A partir de este curso, gracias al Proyecto3052Km y al apadrinamiento de Hombre de Puño Abierto, Ablaye podrá ir al cole acompañado de sus inseparables amigos. Es imposible que su talento no dé frutos. Además de sus asombrosas habilidades motrices tiene una gran virtud; todo le produce curiosidad.

A veces basta con un puño extendido para que pueda continuar su camino…  


La educación es la llave para abrir la puerta de la libertad y cerrar la de la pobreza.