miércoles, 12 de septiembre de 2012

VUELTA AL COLE

La educación es un arma de construcción masiva. Marjane Satrapi


En Gandiol, basta con salir a la calle y prestar un poco de atención a un niño para que en apenas unos segundos te veas rodeado de un nutrido grupo de niños. La mayoría de ellos suelen ir descalzos y vestidos con ropa desgastada y estropeada. Sorprende observar que a pesar de tener lo justo para comer, lo que piden no es ni comida, ni dinero, ni ropa, ni juguetes… Piden un lápiz, un bolígrafo o un cuaderno. A todos les gusta ir a la escuela, les gusta estudiar pero en ocasiones no pueden aprender a escribir porque no tienen con qué hacerlo. No tienen un simple lápiz.


Hay casos como el del inagotable Ablaye, que hace unos años perdió a su padre, y su familia no se podía permitir cargar con los gastos del cole. A partir de este curso, gracias al Proyecto3052Km y al apadrinamiento de Hombre de Puño Abierto, Ablaye podrá ir al cole acompañado de sus inseparables amigos. Es imposible que su talento no dé frutos. Además de sus asombrosas habilidades motrices tiene una gran virtud; todo le produce curiosidad.

A veces basta con un puño extendido para que pueda continuar su camino…  


La educación es la llave para abrir la puerta de la libertad y cerrar la de la pobreza.

jueves, 30 de agosto de 2012

UN TRÁGICO SUEÑO OLIMPICO


Nuestros sueños son nuestra única vida real. Federico Fellini


          Hace unos días se supo que la atleta somalí Samia Yusuf Omar, abanderada en Pekín 2008, murió al intentar alcanzar las costas italianas en una patera. La noticia de su muerte y las circunstancias que la han rodeado me provocan una rabia enorme. 

Hace cuatro años Samia, con tan solo 17 años, consiguió encarnar el auténtico Espíritu Olímpico en el estadio Olímpico de Beijing en su carrera de 200 metros. No entro entre las tres mejores, ni en el grupo principal, entro última con casi diez segundos por detrás de sus compañeras. Sin embargo fue capaz de poner al estadio en pie, que aplaudió su hazaña y logró así su mejor marca personal. A pesar de no llevarse ninguna medalla se sentía ganadora “Ha sido una experiencia bellísima, he portado la bandera de mi país, he desfilado con miles de atletas de todo el mundo”. Fue una de las últimas alegrías que le regaló la vida.

Aunque al regresar a Somalia se enfrentó a amenazas de muerte e intimidación de una sociedad en la que es común el prejuicio contra la participación de mujeres en actividades deportivas, continuo entrenándose duramente en el destartalado estadio olímpico de la capital somalí, castigado por la guerrilla interna, para poder volver a participar en los Juegos Olímpicos de Londres. Sin embargo, no consiguió estar entre los dos únicos seleccionados.

Pero Samia, acostumbrada a superar los obstáculos que le ponía la vida no quiso darse por vencida y su afán de superación y su amor por el deporte le hizo subirse a una patera. Era su oportunidad de mejorar, de crecer como deportista y, quién sabe, tal vez de ser reconocida algún día en el mundo del atletismo.

Huérfana de padre, murió en uno de los múltiples conflictos que se viven en el país, e hija de una vendedora de frutas, era la mayor de seis hermanos. En su casa no había dinero para comprar un billete en cualquier medio de transporte seguro y, como miles de africanos, se lanzó a la peligrosa aventura de alcanzar las costas europeas en patera. Varios de sus pasajeros dejaron la vida en el camino. La atleta estaba en esa lista negra.

Su entrenador, Mustafa Abdelaziz, confirmó que la atleta se embarcó este verano en una patera para intentar llegar a Italia y seguir su carrera deportiva ante la falta de fondos de su país. Su madre, explicó Abdelaziz, vendió incluso un pequeño terreno para financiar su viaje y que pudiera así cumplir su sueño y tener una vida alejada de las guerras y la precariedad.

La mujer que hace cuatro años llenó las páginas de los periódicos con una historia de superación y espíritu olímpico, hace solo unos días se hundió con sus sueños en el Mediterráneo, a punto de alcanzar la meta. Samia pone rostro a tantos otros que, desesperados por encontrar una vida mejor, deciden embarcar con sus escasos ahorros y sus esperanzas en una patera.


Samia, sin duda, con sus deseos de superación y su coraje para afrontar dificultades es un modelo para el mundo del deporte y su nombre, su vida y su drama, no se deben de olvidar jamás. Esta joven somalí es modelo de superación y sacrificio en la carrera de la vida aunque su vida quedara en el empeño por la injusticia humana.

viernes, 27 de julio de 2012

LA JOVEN PERLA DE MALI

La voz es el único instrumento con el que no se puede mentir. Fatoumata Diawara.  


          Otra tarde más, La Mar de Músicas nos brinda la oportunidad de disfrutar de los frescos sonidos africanos y su fusión con otras culturas. En esta ocasión es Fatoumata Diawara, la encargada de seducirnos con su sensual voz y su atractiva presencia en el escenario. Aunque su afamada voz se escucha en discos como el de Oumou Sangare y otros reconocidos cantantes africanos, esta joven maliense afincada en París, que ahora compone y arregla sus propias canciones nos ha presentado su primera grabación en solitario. 

              El público que llenó la plaza del Ayuntamiento se maravilló al escuchar el sonido folk, con repertorio tradicional wassoulou del sur de Malí y las suaves pinceladas de afrojazz y blues que ha creado. Fatou, inicio su espectáculo con “Makoun Oumou”, una canción que dedicó con mucho cariño a Oumou Sangare, su modelo a seguir en cuanto a su encendida defensa por los derechos de la mujer en África. En su mezcla de estilos, le siguió su frágil y delicada voz con la que transmitía una enorme melancolía para hablar del drama de la inmigración “Clandestin”. La misma dulzura irradió con “Fatou” donde predica con su mensaje de que el amor se imponga a cualquier disputa matrimonial.   

           Con “Sowa”, “Sonkolon” y “Alama” su voz llora para exhortar a las madres para que no abandonen a sus hijos y resalta el sufrimiento de los huérfanos, al que ella le tocó vivir para cambiar su destino. Siendo muy joven sus padres que vivían en Costa de Marfil la enviaron a Bamako a casa de una tía, una actriz ligada al mundo del teatro. Aunque gracias a su familia adoptiva consiguió debutar en el cine, posteriormente le prohibieron marcharse con una compañía de teatro francesa, lo que provoco su fuga. Fatou cuenta que “Al llegar a Francia puse una cruz sobre mi familia. No podía contar con nadie. Y ese vacío es algo increíble. O creces o te hundes. Cuando estaba sola, me ponía a cantar. Algunos de mis compañeros se escondían para escucharme, pero yo no lo sabía. La voz ha sido mi primer compañero. Me separé de mis padres muy pronto y fue un cambio brutal porque descubrí la vida de golpe. Intentaba entender por qué mi padre me enviaba lejos y, en vez de llorar, convertí las lágrimas en canto. Escribía metáforas para entender las cosas. Cantaba para poder sentirme bien. Y recuperaba la sonrisa, como si cantar me aliviara". 



            Pero pronto descuelga su guitarra eléctrica y recupera la sonrisa invitando al público a corear sus canciones y a bailar en el escenario...

lunes, 23 de julio de 2012

MAGIA EN LA MAR DE MÚSICAS

El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla. Robert Browning 
 

 Un año más, La Mar de Músicas nos ha acercado a nuestros orígenes, a las raíces de África. Un guiño a los nuevos sonidos del viejo continente y a su conexión con otras culturas. 

          Oumou Sangare, la reina de la música africana, junto a Béla Fleck, considerado el mejor banjo del mundo, han conseguido trasladar la magia de Mali a Cartagena. La colaboración entre ambos comenzó en 2005 cuando Béla viajó a África en busca de los orígenes del banjo y colaboró con algunos de los mejores músicos del continente, dando origen al impresionante disco y documental “Throw Down Your Heart” que desde aquí os recomiendo. A pesar de que el banjo constituye un elemento muy importante de la cultura musical americana, en realidad tiene su origen en África desde donde fue posteriormente llevado por los esclavos al nuevo continente. Probablemente su caja de resonancia era una simple calabaza cortada por la mitad, con piel de antílope como tapa armónica y un mástil en el que se extendían varias cuerdas.


Una temperatura excelente, la brisa del mar acaricia el ambiente, la luna nueva se posa presidiendo el espectáculo y al suave e inconfundible sonido del banjo se une la firme presencia de Oumou en el escenario. Su acaramelada voz no le impide expresar con contundencia e irreprimible energía su batalla contra la poligamia, el matrimonio forzoso o su repulsión frente a la ablación. Sabe muy bien de qué habla...

            Merecido homenaje el que se hará esta noche a la gran diva de Malí, que recibirá el I Premio La Mar de Músicas por su encendida defensa en los foros internacionales de los derechos de la mujer africana y la lucha contra el hambre en el continente, llevándole a ser nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas.  Recientemente ha creado la Fundación Oumou Sangare, destinada a la construcción de escuelas y centros de formación para mujeres y niños. Mientras tanto, en el escenario, Oumou Sangare aviva el fuego colectivo animando al público a responder a sus cantos... 


           Cartagena, lugar de eterno mestizaje cultural y de civilizaciones por la situación estratégica de su puerto, ha sido el marco perfecto para disfrutar del viejo sonido del banjo y de la voz apasionada de Oumou Sangare. La voz de la mujer africana. La voz que África estaba esperando…